El Dióxido de Titanio en su fase rutilo es un pigmento inorgánico de alta pureza, ampliamente utilizado por su excepcional blancura, alto poder cubriente y excelente estabilidad química. Se presenta como un polvo fino de color blanco intenso, insoluble en agua y en la mayoría de los solventes orgánicos, y destaca por su elevado índice de refracción, responsable de su sobresaliente opacidad.
La estructura cristalina rutilo es la forma más estable del dióxido de titanio, ofreciendo mayor resistencia a la radiación ultravioleta, al calor y al envejecimiento en comparación con otras fases cristalinas. Estas características lo convierten en un material esencial en aplicaciones donde se requiere durabilidad, protección y acabados de alta calidad.



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